Mes: octubre 2016

Soy el mejor

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En el sistema vigente nos han vendido la idea de que ser el mejor es la meta, salir en el cuadro de honor, eso significa que tendremos un futuro brillante asegurado. Este paradigma incluye, en la parte no dicha, que los otros alumnos que no salen en el cuadro de honor, no son lo suficientemente buenos y muchas veces los “mejores” alumnos se los hacen saber de distintas maneras, también las maestras lo hacen y en la mayoría de los casos también lo hacen los padres de familia.

Este es un paradigma ganar-perder donde sólo puede haber un ganador, en inglés se utiliza el término looser para los chicos que no son los mejores académicame o en los deportes. Se merma la autoconfianza de los chicos por igual, en el caso de los perdedores es obvio que se sienten poco capaces para realizar las tareas, por lo que se defenderán o no lo intentarán, pero en este paradigma tampoco ganan los que demuestran ser “mejores” porque siempre tienen el miedo de fallar y ser considerados como parte de los perdedores. Es un paradigma muy desgastante para todos porque si los papás no logran que sus hijos cuadren en los standards, ellos a su vez no se sienten buenos padres y muchas veces discuten con los maestros asegurando que ellos son los culpables de que el niño no logre ser de los mejores en su salón. Es un paradigma paradójico donde todos pierden buscando ganar.
En este paradigma creamos un mundo hostil para los pequeños, ya no se tienen que defender de leones o lobos, ahora se tienen que defender del que está a un lado, su confianza en el entorno desaparece, gran parte de su energía la usan para sobrevivir y memorizan o usan diferentes estrategias para sacar una buena calificación en el examen o verse inteligentes, esto último no se acerca ni un poco a lo que significa el término aprender.

Esto no queda olvidado en la vida adulta, sino queda tatuado, al llegar al área laboral muchos dicen que no saben nada porque no aprendieron sólo compitieron por una calificación con sus compañeros, calificación que ahora no vale nada. Otros compiten con sus compañeros del área laboral y se dice que no saben trabajar en equipo. O ni lo intentan manteniendo un perfil bajo y cambiando constantemente de espacio creyendo que es un asunto de la empresa.

Este paradigma ganar-perder también impacta en la relación de pareja, ¿te puedes imaginar cómo?, compitiendo con el otro es imposible tener una relación simétrica, es decir considerarte igualmente valioso, y empiezas a demostrar que eres mejor que el otro, mejor profesionista, mejor padre, mejor pareja, etc. O te neutralizas pensando que no eres lo suficientemente bueno y el otro que si lo es tiene que cargar contigo.

Necesitamos recordar la esencia de la enseñanza, las primeras escuelas en las tribus, si así podemos llamarles, nacieron para desarrollar los talentos natos de los niños así como las habilidades básicas requeridas para cuidarse e integrarse exitosamente a su comunidad, con la finalidad de ser enriquecida cuando cada miembro pudiera contribuir con lo propio. Era un paradigma ganar-ganar como lo planteas Steven Covey, en este paradigma diferente los alumnos contribuyen a su aprendizaje y al de sus compañeros, los maestros están para crear situaciones de aprendizaje y para mediar entre las relaciones existentes en el aula, apoyando a solucionar los conflictos que aparezcan como una oportunidad de aprendizaje, considerando que una solución sistémica es donde todos quedan bien. Cuando esto se logra también en casa porque los adultos también contribuyen a crear este ambiente de confianza, los niños viven en un mundo mágico donde aprender es muy sencillo. Cuando crecen con estas comprensiones son adultos capaces de crear relaciones interdependientes, son personas que pueden contribuir con lo que son a su comunidad por lo tanto son muy apreciados en la misma y las ganancias económicas se dan como consecuencia.

Ser el mejor es ser tú mismo y contribuir a los demás desde tu lugar.