Mes: abril 2016

¿Considerando divorciarte o en proceso? Está reflexión te puede ampliar la mirada. Carta para mi primer hombre:

  Yo soy tu primera mujer, la mujer con la que viviste ese gran amor, aquella con la que quisiste casarte y después tener hijos. 
Hoy que hemos decidido que el matrimonio ha terminado, sé profundamente que ese amor que existió entre nosotros permanece y está presente en nuestros hijos, hagas lo que hagas serás para ellos el hombre más importante de sus vidas. Ser su padre es algo que nadie te podrá quitar. 

En está ocasión no quiero hablar de ellos, yo haré todo en nombre de los dos para que sean felices, no lo dudes. Sin embargo ahora quiero hablar de mi, tu primera mujer, se que si lo nuestro se acabó es una responsabilidad compartida, yo no pude llenar tus vacíos ni tu los míos, a lo mejor ese fue el asunto, los dos nos dedicamos a intentar hacer feliz al otro y no a curar nuestras propias heridas, buscamos en la pareja lo que no queríamos acercarnos a tomar de mamá. 

Yo no te vi por ver mis asuntos con mis padres y tu no me viste por ver tus asuntos con los tuyos. Y así nos fuimos alejando sin ya juntar nuestras miradas.

 Ahora ya estamos tan lejos que parece que lo mejor es alejarnos, aunque nunca será por completo porque en nuestros hijos siempre estaremos juntos. Nos toca darles ese permiso, de estar juntos en su corazón.

 Yo se que reconocerás por siempre en tu alma que yo soy tu primera mujer y te pido que consideres esto en tus actos futuros como lo haré yo.

 Lo mejor es que los dos seamos felices y como en el alma no hay manera de separarnos es mejor que aún en la distancia cuidemos la dignidad del otro. Si en el matrimonio no pude respetar tus espacios y reconocer tus éxitos, ahora si quiero ser feliz, necesitaré hacerlo y si tú en el matrimonio no pudiste mostrarte considerado con mis necesidades, ahora necesitaras hacerlo a la distancia. 

El divorcio es una separación corporal que soló se volverá una solución si en el fondo trabajamos en conjunto para ser felices cada quién por su lado.

¡Ser feliz!

 

Los tres elementos que requerimos equilibrar en nuestra vida son: afecto, libertad y límites. Ser feliz es mantener un sano balance, ahora reflexionarémos al respecto.

LIBERTAD

Nuestra libertad comienza con nuestra concepción, ese momento mágico que originó nuestra existencia, ese hecho que se dio en circunstancias perfectas y que fue exitoso.

Al mirar nuestro inicio lo que requerimos hacer es reconocer, reconocer que el actor principal de este acto extraordinario es nuestro padre, sin él sería  imposible que estuviéramos con vida. Y un instante fue suficiente,  ese instante lo ha hecho a él, el hombre más importante  para nosotros por siempre, sin importar lo que haya pasado minutos, días o años después.

Reconocer que este acto fue justo como se requirió, nos da la posibilidad de tomar nuestra libertad con la explosión y fuerza inherente.

En el momento que nosotros volteamos al pasado y retenemos nuestra mirada allí, intentando juzgar las circunstancias en que se dio nuestra concepción, perdemos toda nuestra libertad. Porque si en un inicio no fue perfecto quiere decir que nosotros no somos perfectos como somos, perdemos la libertad de ser.

  • Si lo consideramos inadecuado,  no nos consideraremos adecuados perdiendo la libertad de pertenecer.
  • Si lo consideramos demasiado rápido, nos consideraremos atrabancados, perdiendo la libertad de actuar contextualmente.
  •  Si lo consideramos un acto sin disfrute perdemos la libertad de disfrutar.
  • Si lo consideramos un acto callado perdemos la libertad de expresar.
  • Si lo consideramos injusto perdemos la libertad de sentirnos justamente tratados.

La libertad es nuestra capacidad de sentirnos valiosos y talentosos para contribuir a nuestro contexto. Es importante para nuestra felicidad porque es el elemento que nos posibilita  sentirnos satisfechos, exitosos y en paz. Nos permite motrar pasión por la vida.

AFECTO

Nuestra capacidad de sentirnos plenos empieza con nuestra madre. Esta impronta a nivel corporal se imprime en el nacimiento, que es el segundo momento más  importante de nuestra existencia y se reafirma en los primeros años de vida.

Es una sensación de bien-estar , de ser feliz sin razón por el hecho de recibir y dar afecto de manera sencilla. Si el proceso de nacimiento fue difícil, prolongado, riesgoso o intempestuoso puede impactar a nivel sensorial en nuestra capacidad de dar o recibir afecto. Se requiere sanar este vínculo con la madre.

Otra vez si volteamos a este momento con juicio, sin reconocer la grandeza de nuestra madre al darnos la vida, perderemos la posibilidad de tomar el afecto que esto conlleva, nuestro nacimiento es un momento perfecto sin importar si después se pudo quedar o no, ser feliz es reconocer que todo salió bien.

Es dejarle su dolor para poder tomar su afecto. Las madres muchas veces no pueden estar totalmente disponibles por su propia historia y hacen un gran esfuezo para traernos a la vida  y allí  radica su grandeza.

El afecto es nuestra capacidad de ser feliz en la vida cotidiana, de valorar lo que las personas nos dan emocionalmente y recibirlo. Es nuestra capacidad de mantener intimidad, de estar para el otro y con el otro. Sanar nuestro vínculo con mamá favorece nuestra relación amorosa con todos los que nos rodean.

LÍMITES

La felicidad depende de tomar decisiones adecuadas dentro de nuestro contexto. Para poder  responder  a cada situación,  es decir ser responsables. Para ser responsables necesitamos ubicarnos correctamente en nuestro espacio-tiempo, estar conectados con nosotros mismos.

Muchas veces por amor ciego nos extralimitamos poniéndonos por encima de nuestros padres y después por encima de todo aquel que represente autoridad. Nos ponemos en el lugar de nuestros abuelos, pretendemos cuidar de nuestros padres y en el fondo esto nos da una sensación total de inseguridad, por lo que nos podemos a la defensiva fácilmente.

Creernos más importantes o menos importantes nos hace temerarios o cobardes. Regresar a nuestro lugar nos regresa la entereza y desde allí podemos tomar nuestro propio destino con un respeto profundo por lo que fue antes de nosotros, por nuestros ancestros y haciendo lo propia por las siguientes generaciones

En conclusión:

Ser felices, es ser libres teniendo claramente la capacidad de dar y recibir afecto dentro de nuestro contexto.

Estar, ser y hacer… Felices 😃

 

Comprendiendo a profundidad las tres variables de la felicidad:

  • AFECTO es cuestión de ESTAR:

La madre lo es todo, lo único que requiere un bebé recién nacido es tomar a su madre para garantizar su sobre vivencia, así un adulto lo único que requiere para ESTAR bien y conservar la vida, es a su madre.La depresión es una sensación de falta de bienestar, es decir una falta de madre. Sin madre no hay la posibilidad de sentirse bien. 

Cuando te falta afecto y tienes el fluir de la vida obstruido por no poder tomar de mamá, puedes sentir una profunda soledad, muchas veces esto se debe a circunstancias difíciles en el nacimiento o en la primera infancia. El costo en las relaciones puede ser alto, a nadie le gusta consistentemente estar con otro que se siente mal todo el tiempo. Como una persona en este contexto se puede llegar a sentir molesto o enojado, la gente puede tener sus reservas y por lo tanto no lograr acercarse. 

 Sin mamá y con este dolor que se refleja en la actitud mencionada anteriormente, no hay posibilidad de conservar a la pareja o en muchos casos de lograr la maternidad.

Para cuidar a los más pequeños como padre o madre, se requiere tener a mamá el corazón, de otra manera es sencillamente imposible.

Una razón por la que se puede subir de peso es por buscar a mamá en la comida, querer tomar el afecto alimentándose de otra fuente que no es mamá y por lo tanto no conseguir sentirse satisfecho.

Muchos terapeutas o psicólogos buscan resolver esa falta de afecto al estudiar su licenciatura. 

Y los más afortunados se dan cuenta que: Tomar afecto significa ESTAR feliz sin razón, sólo porque se tiene a mamá en el corazón. 

  • LIBERTAD es cuestión de poder SER:

Para SER se requiere un acto de amor inicial, este se da en la concepción, es el acto donde el padre es imprescindible. La libertad comienza por reconocer que se ES igual que ES papá. 

Las personas que cometen actos ilegales es porque han perdido al padre, no conocen la libertad y piensan que ir en contra de la ley los hará libres. En ese camino logran lo que resisten con tanta fuerza y pueden terminar perdiendo su libertad por completo. En está misma linea muchos abogados estudian leyes porque no pueden tomar a su padre y quieren garantizarse conservar la poca libertad que creen poseer. 

La solución para un preso o para un abogado es recuperar a su padre y así poder recuperar su libertad real. ¿Te sientes preso? Tu libertad esta en tomar a tu padre sin juicio. 

La falta de libertad afecta al matrimonio, sobre todo si la mujer no sabe tomar su libertad y por lo tanto quiere quitársela al hombre, el hombre difícilmente se quedará con una mujer que no respete su SER, su espacio o que no reconozca sus éxitos. 

Y si es el hombre es quien no da libertad a la mujer, la mujer no podrá mostrarse tal cual ES por lo que no sentirá que son consideradas sus necesidades y se dará el desequilibrio. Un gran desequilibrio lleva necesariamente a un rompimiento.

 A nadie le gusta vivir en una cárcel. Los hijos que no tienen libertad de ir al padre se alejaran del sistema familiar para poder tomarlo de la manera que fuese, en esa búsqueda el riesgo es que en el camino encuentren la adicción a la comida, al alcohol o a las drogas como sustituto y piensen que de esa manera pueden tomar su libertad, volviéndose adictos, para perder su libertad en muchos casos para siempre.  

Tomar tu libertad es encontrar tu pasión por vivir, eso que te realiza y te hace ser tu en todo momento. 

  • LÍMITES es cuestión de HACER lo que toca ahora, en este contexto:

Cuando quieres hacer más de lo que te corresponde, la frase para recuperar tu lugar es: yo me mantengo por debajo. 

Cuando te sales de tu lugar y quieres cuidar a tus padres, te mantienes siempre con una actitud infantil, sólo un niño puede tener la ilusión de lograr esa tarea en su fantasía, alguien que se cree muy grande y por lo tanto se pone sobre los demás, es un adulto que es percibido soberbio por los otros, ya que se arroga una misión que no le corresponde y no es posible cumplir. En esa posición la vida es una constante insatisfacción

El movimiento es tomar a los cuatro abuelos en el corazón, regresando a tu lugar de pequeño, sin juicio al pasado. Si estás volteado hacia el pasado no existe el presente, si se cuida de los padres se piensa que ya no se requiere HACER otra tarea. 

Está actitud pasivo-agresiva puede afectar principalmente el área laboral porque en lugar de hacer lo que corresponde como colaborador y cumplir con la tarea asignada de cara a los clientes, el colaborador asume la misión de cuidar a sus jefes o a la empresa y se sorprende cuando pierde el trabajo por no haber hecho eso para lo que fue contratado. 

Al no poder conservar su trabajo o ser percibido como un adulto poco confiable, porque no puede aportar consistentemente lo que le corresponde en casa, le puede traer dificultades en el hogar a su vez.

Recuperar los límites es hacer lo que corresponde cuando corresponde para poder celebrar la satisfacción y el éxito en el trabajo realizado.

Conclusion:

Ahora de lo que se trata es de Estar felices, de Ser felices y de Hacerlo felices.