Mes: marzo 2016

Explicándole el género a los niños.

  He observado que cada vez más se nos olvida a los grandes que son tan sólo niños y los tratamos como adultos, esperamos que se comporten mejor que un adulto, que aprendan rápido, que no jueguen, que no se muevan, que no tengan necesidades. ¡Qué difícil es para ellos adaptarse tan rápido como los grandes esperamos!
 Estamos subiendo su nivel de ansiedad porque es difícil que llenen nuestras expectativas y depués nos evaluamos a través de su comportamiento. Las calificaciones son nuestras y no de ellos, sus errores son nuestros no de ellos y en el caso contrario, también se da que no volteamos a mirarlos para no sentir que no lo hemos hecho bien. 

¿Cuánto tiempo dedicamos para explicarles lo que para nosotros parece obvio? Nos olvidamos de que ellos no llevan tanto en el mundo como nosotros y de que hasta para nosotros este mundo no es siempre comprensible. ¿Les explicamos sobre qué es ser hombre o mujer?

Los niños siempre son maravillosos, si los vemos con detenimiento es increíble como aprenden a caminar, a hablar, como opinan, lo que sueñan, lo que imaginan, lo que inventan. En esta pedagogía de la escasez, cuando los vemos no miramos lo que son, muchas veces nos enfocamos sólo en lo que no son, en eso que les falta o nos parece inapropiado. 

Hoy tuve una reunión para reflexionar sobre lo que es ser hombre y sobre lo que es ser mujer, lo he hecho muchas veces antes con diferentes públicos pero en esta ocasión fue muy diferente lo hice con dos niños y dos niñas de siete años de edad, sigo fascinada de su frescura. 

Me di cuenta que en nuestra mentalidad actual creemos que con declarar que todos somos iguales nuestra especie se va a alinear y mágicamente vamos a evolucionar en rasgos físicos y psicológicos, es decir que en cien años, considerando que para la historia es un abrir y cerrar de ojos, las mujeres y los hombres nos comportaríamos, sentiríamos y pensaríamos igual. 

Hoy fue evidente la necesidad física de los niños, no se dejaron de mover y yo me los puede imaginar cómo grandes cazadores en el inicio de la humanidad,  pasando por grandes guerreros en la edad antigua o como grandes deportistas en la vida moderna. Los niños expresaban con una gran sonrisa que les encantaba pelear el uno con el otro, haciendo referencia a sus juegos físicos, sin ninguna conotación emocional como la que le damos las mujeres a la misma palabra “pelear”. 

Las niñas no podían creer lo que escuchaban, por primera vez los observaban sin juicio y se percataban que pensaban muy diferente. Les explique a los niños que a nosotras no nos gustaba ni necesitábamos el contacto físico constante o duro, lo cual les pareció un tanto extraño a los varones, que para nosotras el hablar era lo equivalente. Les pedí que por lo tanto se contuvieran un poco en el contacto físico cuando estuvieran con las niñas y las niñas comprendieron que está manera de comportarse de los niños es completamente normal.

Para nosotros los adultos esa clase básica y evidente parece no quedar clara tampoco, las mujeres no comprendemos muchas veces que el territorio y el espacio físico es muy importante para los varones, su tele, su control remoto, su coche,etc. Los hombres aman sentirse respetados y mirados en sus victorias diarias. Y ellos no reconocen que el espacio emocional es tan importante para las mujeres las mujeres aman el ser escuchadas, reconocidas, consideradas. Somos maravillosamente diferentes.

Las preguntas que nos toca contestar a nosotros los adultos con el fin de  lograr el alto al fuego entre géneros son: 

  • ¿Cómo usar esa energía de los pequeños varones y canalizarla en este contexto sedentario?
  • ¿Cómo enseñarles a comunicarse unos con otros? 
  • ¿Cómo enseñarles a las niñas y a los niños que en la diferencia  está la riqueza? 

Ese es nuestro reto como padres y maestros, ahora no estamos seguros si usaran las otras habilidades y competencias que vienen en los programas de estudio, pero que convivirán con el otro género el resto de sus vidas es una certeza.

Ver el mundo a través de los ojos de un niño menor de 10 años…

 

La mirada de un adulto es muy diferente a la mirada de un niño.

  • Cuando para los adultos una agresión significa venganza, para un niño es un grito para recibir afecto.
  • Cuando para un adulto la rebeldía es algo que se requiere corregir, para un niño es una manera de hacerle notar al mundo que requiere respeto.
  • Cuando para un adulto es un robo para el niño es tomar un pedazo de quien más quiere para tenerlo cerca.
  • Cuando para el adulto la noche es para dormir para un niño la noche es para temer o para soñar, para estar cerca de mamá.
  • Cuando para un adulto hacerles las cosas al niño es una muestra de afecto, para un niño puede ser perder la posibilidad de probar sus nuevas habilidades.
  • Cuando para un adulto el juego es una pérdida de tiempo para un niño es su forma de apropiarse del mundo.
  • Cuando para un adulto cada expresión sexual tiene un significado muy concreto y vívido  para un niño casi siempre significa mucho menos.
  • Cuando para un adulto todo se trata de agradar y encajar en el mundo,  para un niño todo se trata de agradar a sus padres y ser incluidos por su familia cercana.
  • Cuando para un adulto decir no quiero verte más, significa para siempre,  para un niño no jugar con otro niño es tan sólo su manera de auto afirmarse y es por 10 minutos.
  • Cuando para un adulto es muy importante la opinión de su jefe para un niño lo es la opinión de su maestra.
  • Cuando para un adulto concentrarse en su trabajo es difícil  si tiene dificultades en casa para un niño puede ser imposible concentrarse en clase.
  • Cuando un adulto busca la aprobación, apoyo y afecto en su pareja,  para un niño esa  sensación viene del padre del sexo opuesto, una niña buscará la mirada de papá y un niño la de mamá. 
  • Cuando para un adulto los fines de semana son para descansar para un niño son para jugar con mamá y con papá.
  • Cuando para un adulto es difícil ser productivo en la empresa si su familia no está de acuerdo con que él trabaje allí, para un niño es difícil ser productivo en la escuela cuando sus padres no están seguros de que sea su mejor decisión.
  • Cuando un adulto necesita muchas cosas para ser feliz, un niño con tener seguro el afecto de sus padres y clara la pertenencia a la familia es suficiente.

Juzgar el mundo de los niños desde la mirada de los adultos es inmiscuirnos en un contexto del que tenemos muy pocos recuerdos.

Las mujeres y los hombres. 

Las grandeza de las mujeres

Las mujeres naturalmente tenemos la función de perpetuar la especie, por lo que guardamos la información necesaria para lograrlo, ahora esa información muchas veces tiene un dejo de dolor. En mi imaginación somos   como esas grandes elefantas, que son muy valiosas por su inteligencia práctica de sobre vivencia, capacidad que heredan de generación en generación de mujeres. Lo hacemos por ejemplo,  recordando  a los que murieron por comer ciertas hiervas, o como se cultiva o como se cuida, este tipo de información es útil y dolorosa a la vez.

Las mujeres tenemos mecanismos para procesar y manejar el dolor,esta capacidad    ha hecho de nuestra especie,  lo que es ahora.

Las mujeres entre nosotras nos apoyamos para procesar el dolor en conjunto, por eso requerimos de las demás para lograr el bienestar y la creatividad que se da como resultado de usar la información y limpiar dentro de lo que es posible el dolor.

La fuerza de los hombres

La función de los hombres es diferente ellos no tienen esa capacidad de guardar y procesar el dolor. Su función es salir a buscar la presa para abastecer a su familia. Por lo que ellos recuerdan las cosas en términos de fracasos y logros.

Buscan explorar, evitar fracasos y tener nuevos logros que se consumen como nuevas conquistas de territorio,  con las ganancias que conllevan. Ellos son los responsables de la seguridad y el espacio. Y del avance de la sociedad, en materia de lo nuevo.

La ilusión

Ahora las mujeres no podemos esperar que los hombres comprendan ese dolor ancestral que va unido a la información crucial que guardamos las mujeres.

Los hombres no pueden esperar que nosotras nos liberemos de ese dolor rápidamente comprendiendo de manera fluida la mirada de explorador y conquistador que para ellos es natural.
Evolución

¿O sí? ¿Seremos una nueva generación que pueda mirar con sencillez que somos una especie y respetar nuestra naturaleza? Sería un regalo para las nuevas generaciones asentir a lo que es …

En el siglo XX luchamos por la igualdad con el sobre esfuerzo que eso implico. Ahora en este milenio ¿se podrá terminar la lucha? ¿Podremos unir nuestras diferentes características sin enjuiciar? ¿Podremos pasar de un siglo divido a un siglo donde se potencien las relaciones a través de incluir las diferencias? Deseo de todo corazón que las respuestas a estas preguntas sean afirmativas.

He visto que los varones que se quedan a un lado de la madre se debilitan mucho, en su amor de hijos quieren apoyarla a procesar su dolor, pero al no tener esa capacidad, esa misión se vuelve el fracaso más grande de sus vidas. Los varones necesitan ir al padre para fortalecerse y aprender a respetar la mística del dolor que llevan las mujeres.

Las mujeres que se quedan buscando a su padre se pierden de la posibilidad de hacer alquimia y transformar ese dolor inherente, por lo que la vida se vuelve muy difícil, se convierte en una batalla diaria que desgasta la grandeza de cualquier mujer.

Solución

Los hombres se fortalecen con los hombres y las mujeres nos hacemos grandes con las mujeres. La primera tarea de una mujer es regresar internamente con mamá. Y la tarea de vida de los hombres es ir internamente al padre.

¿Cómo elegir la mejor escuela para nuestros hijos?

Es un reto muy difícil como padre de familia elegir la mejor escuela para nuestros hijos.

Buscamos que cumpla con el nivel académico, con el nivel de inglés, que nos gusten las instalaciones o la planta docente. Todo esto ya es innegociable. En esta línea existe una postura que he escuchado mucho y al principio me parecía muy lógica, la idea de buscar una escuela acorde al modelo de educación que se implementa en el sistema familiar.

Ahora me he cuestionado mucho sobre este paradigma, y recuperando mis reflexiones anteriores, donde descubrimos cómo la crianza es la búsqueda del equilibrio entre tres ingredientes: límites, afecto y libertad.

Podemos replantearnos las siguientes posturas: se ha pensado que una familia con gran estructura requiere una escuela igualmente estructurada, o que si tu crianza es de total libertad requieres una escuela en la misma línea.

Sin embargo un padre de familia muy listo que yo conozco, que es el esposo de una amiga, después de leer el artículo Yin y Yang dijo: ¡ah! yo soy un padre Yang, que pone muchos límites, por eso elegí una escuela Yin, que les muestre a mis hijas como manejar su libertad, esto me hizo recordar que como mamá sí que he visto como mi hijo se siente mejor en un sistema escolar que puede equilibrar lo que recibe en casa.

Conozco familias muy Yin, totalmente a favor de la libertad, que inscriben a su hijo en una escuela muy liberal y se sorprenden cuando el niño pide cambio de escuela, porque se siente totalmente perdido; o familias poco afectuosas y con muchos límites que encuentran que sus hijos se vuelven agresivos y rebeldes cuando eligen escuelas con las mismas características.

Los niños requieren los tres elementos para sentirse completos. Ahora, por experiencia he visto que lograr un equilibrio interno en la familia es una tarea que lleva mucho tiempo, reajustes en un proceso de aprendizaje diario. Por lo anterior comprendo que encontrar una buena escuela puede contribuir a la paz en casa y aligerar ese proceso.

¿Qué buscar en un kínder?

Si para la familia es difícil demostrar afecto constantemente, es decir olvidar las preocupaciones para estar presente para el pequeño, como respuesta a su historia y a sus costumbres familiares.

O son familias donde las madres han cambiado el afecto por la habilidad de ser fuertes o muy eficaces con el proposito de custodiar la vida, en muchos casos es una situación que se ha dado en la familia ya  por generaciones. En estas familias cobra mayor importancia  buscar un kínder muy afectuoso que compense o completemente esta necesidad.

 Un niño necesita mucho afecto los primeros 7 años de la vida. Por lo que esta variable es la más importante en este nivel educativo.

¿Qué buscar en una primaria?

Si para la familia lo más difícil son las rutinas o los límites, porque la estructura familiar ha variado para adaptarse a los nuevos contextos, elegir primaria es aún más importante.

Una escuela estructurada y con afecto a nivel primaria es lo necesario. Los límites son muy importantes de 7 a 14 años, esto hará que el niño o preadolescente se sienta seguro.

Claro que para que esto se dé en armonía, la familia necesita estar dispuesta a aprender junto con el niño lo que se requiere en esta nueva etapa y acoger una nueva postura en una escuela que les ampliará la mirada.

¿Qué buscar en la secundaria?

La secundaria es un periodo de cambios donde se reafirman los límites y se empieza a proporcionar más liberad. Una familia en la que aún lo más difícil son las rutinas o los límites, necesita una escuela estructurada en esta etapa crucial.
Los límites son muy importantes de 7 a 14 años, harán que el preadolescente se sienta seguro y claro antes de poder manejar su libertad. Otra vez se requiere que para que esto se dé en armonía, la familia esté dispuesta a aprender junto con el preadolescente lo que se requiere, en una escuela que les ampliará la mirada.

¿Qué se requiere buscar en la preparatoria?

Un joven con poca libertad en casa, requiere una preparatoria que valide y respete su opinión, una escuela que se vuelva un espacio de expresión y que lo apoye a auto-descubrirse.
La libertad es muy importante para lograr el autoconocimiento y este proceso se consolida de 14 a 21 años. Recordemos que en esta etapa elegirá su vocación y muy probablemente interiorice o pruebe cual será el tipo de pareja con la que se casará.

Nuestros hijos necesitan por lo tanto, una escuela donde sean acompañados en su proceso más importante, el proceso para tomar su libertad. Si no la ha tenido por las circunstancias actuales, donde ha sido custodiado en todo momento y llega a una escuela de puerta abierta, donde literalmente puede hacer lo que él decida se sentirá totalmente perdido.

Un acompañamiento respetuoso es lo que un joven requiere en esta etapa, este sólo se da bajo la amorosa e interesada mirada de un personal docente profesional y dedicado. La libertad le da la posibilidad de desarrollar sus competencias y sentirse capaz haciendo las cosas por el mismo.

Conclusión:

Para cada familia, elegir la escuela correcta es especialmente importante y es crucial sobre todo en la etapa que por naturaleza es más complicado equilibrar, por la historia familiar.

Lo mejor sería, si es posible, una escuela que privilegie el elemento básico de cada etapa, equilibrando los dos restantes sin descuidarlos. Sin embargo esto es tan difícil de lograr en un sistema escolar como lo es en un sistema familiar.

La escuela y la familia, en el mejor de los casos, constituyen un equipo con la finalidad de sostener el crecimiento y aprendizaje de nuestro hijo.